Este recinto singular es la tercera plaza de toros más antigua de la Comunidad
Autónoma de Castilla y León por detrás de la de Béjar (Salamanca), de 1711, y la de Segovia, de
1805, pues fue inaugurada el 18 de agosto 1828, aunque cerró sus puertas hace más de veinticinco
años debido a la escasa seguridad que ofrecía para la celebración de espectáculos.
Declarado “Bien de Interés Cultural” con la categoría de monumento, la singularidad del coso
radica en ser uno de los escasos testimonios de plaza de toros levantada prácticamente en madera.
El ladrillo y la mampostería sólo se emplearon para levantar los muros exteriores y el de la
contrabarrera. Es de los pocos de su estilo que se conservan en España. Cuenta con un ruedo de 45
metros de diámetro y un aforo de casi 4.500 localidades distribuidas en una barrera y siete filas
de tendidos coronados por una planta superior dotada con cinco filas en forma de palcos y gradas.
Los muros son de tapial y de adobes en lo alto y los tendidos de madera cubiertos. En
resumen una auténtica reliquia de la arquitectura popular, vestigio de un inmueble único e
irrepetible, que puede y debe ser apreciado, querido, apoyado y respetado especialmente por cuantos
aficionados hay a los toros en la Ciudad de Doña Elvira.
La restauración que hace la Consejería de Cultura, a través de la Dirección General de
Turismo, está adjudicada a la empresa CYM Yáñez por un importe de 1.634.919 euros, según se publicó
en el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCYL). Se trata de una inversión motivada por su valor
histórico y arquitectónico, donde consta que toreó "Lagartijo" en 1878, el Espartero, Frascuelo o
Los Gallos y que coincide con del cincuentenario de su inauguración.
En estos momentos, y dentro del denominado pacto local, la Junta y el Ayuntamiento afrontan
las obras de implantación, ampliación y mejora de equipamientos y servicios públicos en dicha
plaza por importe de 235.414 euros como se atestigua en el cartelón de acceso a la puerta grande
del singular edificio toresano.
La cubierta ya se encuentra terminada, habiendo sido cerrada en su corona circular con la
recogida y caída de aguas de lluvia con tejas viejas cobijas y canales de proporciones regulares,
es decir, sin una sola cadencia de irregularidad. Se prevé la realización de una entrada denominada
“Vip” o de personajes importantes y para los toreros, la cual se hará por una de las paredes del
Teatro Latorre que comunica con las dependencias de la plaza. También se recuperarán, adecuándose
convenientemente los espacios de corraletas y chiqueros a fin de que queden acordes a lo dispuesto
en la reglamentación taurina de la comunidad.
Muchas asociaciones taurinas se han felicitado por la decisión del pueblo toresano,
encabezado por su Corporación, para rescatar de la incuria este monumento. Así por ejemplo, el
Patronato del Toro de la Vega de Tordesillas dirigió al Ayuntamiento de Toro la pertinente
felicitación y carta de reconocimiento por acometer dicha obra, habiendo dado un verdadero e
imprescindible impulso a dicha recuperación y considerando la eficacísima labor del Grupo de
Gobierno que preside Jesús Sedano Pérez.
La Plaza de Toros está enclavada junto a un amplio espacio público conocido como el Parque de
San Francisco y se halla al lado de los edificios de la fundación Villachica, del teatro Latorre,
felizmente recuperado y en actividad vigente, orgullo del arte de Talía y donde se llevan a cabo
representaciones teatrales de los distintos géneros, y vecina también del Hospital de la Cruz
y del Palacio de Valparaíso en la misma calle Rejadorada, lugar por donde corrían los toros al
llegar las fiestas patronales de San Agustín y desde donde pedimos a Dios que todos los aficionados
puedan verlos de nuevo para regocijo de toresanos y orgullo de Toro.
Fuente y Fotografía: gentileza de Jesús López Garañeda. Patronato del Toro de la
Vega de Tordesillas.
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